domingo, 25 de mayo de 2014

Los Abuelos

Quien tiene un buen abuelo, tiene un tesoro

    Quien tiene un buen abuelo, tiene un tesoro© Depositphotos.com/Manae
    En numerosos (y afortunados) hogares los abuelos forman parte activa del núcleo familiar, visitando a sus nietos con regularidad, interesándose por lo cotidiano de sus vidas e, incluso, convirtiéndose en importantes referentes que quedarán para siempre grabados en su memoria. Muchos de los recuerdos infantiles más agradables de los seres humanos suelen tener a los abuelos como protagonistas. Quien tiene unos abuelos que le quieren y que se implican en su vida, tiene un tesoro que debe valorar.

    Quien tiene un buen abuelo, tiene un tesoro

    Éstos, junto con los tíos, son los últimos vestigios de las familias tribales en las que los seres humanos nos hemos criado durante milenios. A día de hoy, esos extensos lazos se han reducido, por norma general, a la mínima expresión. Los padres, y con suerte los abuelos los tíos (carnales o amigos íntimos de los progenitores), son quienes rodean al niño del siglo XXI.

    ¿Qué rol deben jugar los abuelos en la educación de sus nietos?

    Los abuelos suelen ser personas mayores. Dicha esta obviedad, cabe resaltar que ellos ya han hecho el esfuerzo de criar a sus hijos y, por edad, no suelen tener la energía necesaria para mucho más. Ciertos padres cometen el error de pretender que los abuelos se conviertan en sus apéndices educativos, firmes y directivos con los nietos. Incluso los hay que se enfadan con ellos por no hacerlo, como si para el niño fuese bueno tener cuatro padres en lugar de dos.

    Los padres son los padres y los abuelos son los abuelos.

    Cada uno tiene su rol. Si los padres educan bien, los abuelos podrán ejercer su papel. Y sí, la función de los abuelos es la de disfrutar de sus nietos (incluso malcriarlos en ocasiones), pues eso es bueno para todos. Para los primeros, porque ya ha llegado la hora de disfrutar y no complicarse más la vida; para los segundos, porque tener figuras de apego que te quieren incondicionalmente -como los abuelos- es una experiencia vital muy enriquecedora.
    No podemos pedirles a los abuelos la firmeza de unos padres. Ellos están para mimar a sus nietos dentro de unos límites que permitan no boicotear la educación que los padres, en todo su derecho, quieren darles a sus hijos. Los padres dirigen; los abuelos acompañan. No obstante, habrá que aprender a  tener manga ancha con ellos, porque lo verdaderamente importante para la educación de un niño es lo que ocurre cotidianamente en el hogar.

    0 comentarios:

    Publicar un comentario